Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como sueños

El Viaje del Alma Perdida

Imagen
Me desperté una mañana desorientada y alterada después de mi salida forzosa de la cálida y cómoda cabina donde viví durante un tiempo. No quería abandonar aquel lugar tan calentito y seguro, pero sus propias paredes empezaron a contraerse expulsándome hacia fuera con esfuerzo. Al principio pensé que era el fin y me asusté mucho, pero luego caí en cuenta que solo era la hora de empezar el mismo ciclo otra vez, por enésima vez. Finalmente estaba afuera; ya conocía el proceso... Aún no podía abrir los ojos ni hablar, pero oía voces que me hablaban con ternura, me cuidaban y me alimentaban. Al principio tuve que dormir muchas horas, era necesario mientras me adaptaba a esta nueva dimensión, así que, aunque ya pertenecía a este lado, prácticamente pasaba más tiempo allá que aquí. Pero en una de esas placenteras siestas una voz conocida me susurró que debía comenzar mi trayecto cuanto antes, porque mi estancia -como siempre- era temporal. Era una pena, con lo bien que se estaba en esa etapa,...

Al Otro Lado Del Río: Más Allá De La Realidad

Imagen
     "Caminábamos por la orilla de una quebrada, mi amiga y yo. No era un río ancho ni bravo, sino un hilo de agua clara que serpenteaba entre piedras lisas y árboles altos, en un rincón sereno del campo. El sol caía suave y el ambiente se sentía suspendido en una calma paradisíaca.      Yo me sentía joven, de unos veintitantos o quizás treinta años, y sabía que me veía bien. Ella también: una muchacha de piel clara, cabello claro, recogido en una cebolla de donde se escapaban mechones que le caían a los lados del rostro. Aunque no recordaba su nombre, yo sabía que era mi amiga...      Íbamos riendo, hablando de nada, caminando descalzas por la ribera.      En un momento, ella se metió al agua. Se adentró sin miedo, y desde el centro de la quebrada me llamaba con la mano: —Ven, métete —decía con una sonrisa luminosa. —No... me voy a ahogar —le respondí desde la orilla. —No te vas a ahogar, yo te voy a acompañar... —me aseguraba...