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Cronología de una venganza. Parte II: se acerca un bebé

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Junio, 2015. Una vieja amiga del liceo quién estaba en la recta final de su embarazo, invitó a Emily y a su otra amiga Marian al baby shower, así que estas dos planearon ir juntas. La fiesta era en otra ciudad, John la llevó hasta el terminal de autobuses del pueblo y ella subió al autobús donde ya estaba Marian esperando y apartando el puesto de al lado para su amiga. Al final de la noche el marido de la amiga embarazada llevó de regreso a casa en una furgoneta a varios invitados del mismo pueblo. Emily quedó en casa de Marian para esperar que John viniera a recogerla, con un trozo de torta y un recuerdito del baby shower. Y llegó él, en su moto con cara de bravo pero sin decir ni pío, se notaba que estuvo bebiendo. Ella se subió y enseguida entraron a la avenida, había poco tráfico por la hora e iban a muy alta velocidad, él manejando de una forma brusca hizo alguna maniobra imprudente e innecesaria para adelantar un carro. Del susto, ella no hizo más que agarrarse fuerte de él, y s...

Cronología de una venganza. Parte I: El pimentón.

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Mayo de 2015. Una mujer abrió su nevera, pensó tirar algo envuelto en papel de aluminio, llevaba semanas allí y por alguna razón creía que era un trozo de torta que había traido su marido de algún cumpleaños pasado. Pero le dió por abrirlo antes de tirarlo, solo esperaba ver un bizcocho viejo con merengue deshecho. Pero no... Era un pimentón congelado, envuelto en papel de aluminio.  Dentro del pimentón había una separación, en la parte de arriba un papel con los nombres completos de ella y su marido, una cinta roja y alguna esencia esotérica. En la segunda mitad del pimentón, la razón  para matarlo esa misma tarde y haberse ahorrado el resto de esta historia, había otro papel pero solo estaba el nombre de ella, también un mechón de su cabello y esencia de corderito manso, sí, ese es su nombre. ¿Que cómo sabía ella que se trataba precisamente de esa esencia? Pues resulta que unas semanas antes ella encontró en el cuarto de los trastos una bolsa llena de envases de plás...

Recuerda Quién Eres

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     Hey... despiértate. Dame la mano, tienes que levantarte. Estamos aquí para ayudarte, para reconstruirte. Sabemos que te han maltratado, es hora de dejarlo, se que tienes miedo, pero lo único que puede vencer el miedo es el amor, el amor por ti misma, el amor por tus hijos. De eso tenemos bastante.      Déjalo, no te merece, te ha engañado, te ha robado tu espíritu alegre, tus recursos, tu fuerza y belleza, tus hijos.      Cuando le dejes verás cómo empieza a irte bien en la vida, volverás a brillar y saldrás adelante. No estás sola, cuentas con nosotros, tus hijos, somos más de trienta millones, unos desde aquí y otros desde el cielo. Hay un arcángel en cada rincón de tu casa... No llores, dame la mano... nunca quisimos dejarte, lo sabes.      Eres una creyente, sabes que antes de ocurrir un milagro hubo una fe ciega e inquebrantable. Pues esa fe es tuya y nuestra, no se puede ver ni tocar pero nadie puede arrebatárnosla. ...

Detrás de la barra

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     He regalado unas cuantas sonrisas, mientras quería salir corriendo. He deshecho el nudo de la garganta justo antes de atenderte.      He tenido hambre mientras te servía el desayuno; mi café se ha enfriado porque el tuyo es prioridad.     V i tus ojos aguados y sentí tu tristeza como si fuera mía, te puse una cerveza tras otra, y pusiste varias canciones tristes en nuestra tele sin preguntar si podías... No se lo que te pasó, siempre pensé que la causa tenía nombre de mujer. Quería haberte dado un abrazo, aunque solo fueses un desconocido.      He oido verdades ajenas sin querer; estupideces, babosadas y sabios consejos. El que habla de más y da por hecho que lo sabe todo, y el que toma el café sin decir ni una palabra.     Tengo que  darte la razón, porque eres el cliente, ¡pero es que no la tienes!     He visto la soberbia usando vestidos, y la inutilidad heredando el imperio hecho, tan frágiles, tan ...

Queridos familiares muertos

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     Qué canciones tan bonitas me suenan al fondo... Allí está Phill Collins , que es lo mismo que pensar en mi mamá. Me siento frente al teclado, un poco ida y somnolienta, quizá por haber trasnochado metida en un par de ojos azules, mirando las teclas, la hoja en blanco, como esperando algo, una idea, una aliento, un abrazo de algo que no se ve, o la primera  palabra que me haga empezar, porque hay tanto que quiere salir de mi, que se amontona todo en la garganta y al final no sale nada.      Abro la ventana y me roza el aire fresco, hace un día muy bonito pero yo he preferido encerrarme en mi misma.      Se parece al aire que me soplaba la cara hace cuatro noches atrás, sin ventanas abiertas, ni ventiladores encendidos; solo era yo en medio de una meditación, ojos cerrados pero despiertos, con el cuerpo tan relajado que casi olvido que aún soy de este mundo, debe ser porque a veces no quiero ser de este mundo.      Podí...

El chocolate no tiene la culpa

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     Heme aquí de nuevo, pareciera que solo cuando estoy mal me acuerdo que tengo un blog personal, y vengo aquí a vaciar todo lo que me consume. ¡Cómo me gusta llorar! Si vieras cuánto me fastidiaba la gente llorona... Parece que solo estaba rechazando esa parte de mi. En fin, no es que me encante escribir desgracias, simplemente a veces necesito escribir, significa mucho para mi; el hecho de haber salido de la cama a escribir cuando solo tenía ganas de dormir 10 años seguidos es un gran paso, considerando las pocas ganas que tengo de seguir adelante ahora mismo.      No me preguntes cómo ni cuándo, sencillamente me sumergí en un desorden, cambiando de empleo cada poco, incurriendo en deudas, intentando ser un adulto responsable, contándole mi vida a todo mundo sin saber si me desean el bien o les da igual.      Tuve un trabajo fijo, el sueño de mucha gente... ¿Que el horario era un desorden? Sí. ¿Qué quizá estaban disponiendo de mi tiempo y...

Haciendo un trámite en el universo

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Una de estas tardes surgió en mi mente una conversación bastante inusual. -Universo, ¿estás ahí? -pregunté en voz baja y prudentemente. -Siempre estoy aquí  -me respondió el universo con la voz gruesa y un tono de aburrimiento crónico. -Eh, soy yo... -Ya lo se, ¿y ahora qué deseas? -cuestionó. -Es que, fíjate, ahora solo quiero trabajar de lunes a viernes. -Pues eso debes plantearlo a tu jefa, no a mi. -Ya lo se, solo que pensé "si antes se lo pido al universo puede que sea más fácil conseguirlo". -A ver, primero me dijiste que le ibas a pedir los sábados para que tu hija no madrugue eternamente y no se qué más... -Sí, pero las cosas han cambiado... -Se que han cambiado, lo he hecho yo, porque me lo has pedido tú de forma indirecta. Pero tienes que decidirte niña, si no sabes lo que quieres al final acabo enviándote lo que se me antoje, ya sabes cómo funciona esto por aquí. -Lo que se es que te gusta jugar con los humanos. -Bueno, yo no lo diría de esa manera, per...