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Haciendo un trámite en el universo

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Una de estas tardes surgió en mi mente una conversación bastante inusual. -Universo, ¿estás ahí? -pregunté en voz baja y prudentemente. -Siempre estoy aquí  -me respondió el universo con la voz gruesa y un tono de aburrimiento crónico. -Eh, soy yo... -Ya lo se, ¿y ahora qué deseas? -cuestionó. -Es que, fíjate, ahora solo quiero trabajar de lunes a viernes. -Pues eso debes plantearlo a tu jefa, no a mi. -Ya lo se, solo que pensé "si antes se lo pido al universo puede que sea más fácil conseguirlo". -A ver, primero me dijiste que le ibas a pedir los sábados para que tu hija no madrugue eternamente y no se qué más... -Sí, pero las cosas han cambiado... -Se que han cambiado, lo he hecho yo, porque me lo has pedido tú de forma indirecta. Pero tienes que decidirte niña, si no sabes lo que quieres al final acabo enviándote lo que se me antoje, ya sabes cómo funciona esto por aquí. -Lo que se es que te gusta jugar con los humanos. -Bueno, yo no lo diría de esa manera, per...

¿Quién mató al amor?

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     En un lejano y oscuro lugar, se llevaba a cabo un extraño velorio, bastante elegante, de esos donde nadie llora ni grita... Entre susurros, unos comentaban que fue de muerte natural, pero otros decían que fue un asesinato.       La rabia y la tristeza dejaron de ser disimuladas, el ambiente se encendió y en la sala se formó el alboroto entre quienes querían simplemente señalar algún culpable, cuando, de repente, se presentó un personaje bastante denso, con el rostro casi oculto entre sombrero y gafas oscuras, vestido negro y largo, y tacones afilados. Sin pronunciar, palabra alguna, solo bastó su presencia para que todos empezaran a confesar frente a ella.      - ¡Yo lo maté! Siempre dudé, nunca creí en sus palabras, le espiaba y le reclamaba cosas que solo ocurrían en mi mente. Exclamó la Sra. Desconfianza, echándose a llorar desconsoladamente.      - ¡No! En realidad, pues... quizá he sido yo. Aseveró Don Orgullo. -...

Divagando

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Nada qué reponer. Qué bueno, porque el ascensor está en mantenimiento. Me aburro, creo que he limpiado la cafetería entera... ¿Dónde está la gente? Estarán caminando, con el buen día que hace. Solo queda esperar, han pasado más de dos horas. "No te fijes en lo que falta, fíjate en lo que llevas recorrido", algo así eran las palabras de mi tía, hace años cuando estudiaba una carrera y quería graduarme rápido. Quiero mi descanso, ya me correspondía. Quiero un millón de euros... Esa es Firework, de Katy Perry, ¡la recuerdo! Era de Madagascar 3, la vi en el cine, fue tan emocionante aquel final feliz para los animales del circo. ¿Existen los finales felices? Piensa, piensa, piensa... ¿cómo generar más dinero? No te haces rico trabajando ocho horas diarias, decía Napoleón Hill, el autor de Piense y Hágase Rico, ese libro que, al igual que otros tantos, no puse en práctica. Aquí viene el periodista; cortado con leche fría. ¿Cuánto te apuestas a que pide eso? Todos beben siempre lo ...

Escribir te desnuda

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La hoja vacía y una copa de lambrusco rosado. Era todo lo que tenía, además de las ganas de escribir cualquier cosa, con la mente en blanco. Hacía un buen día, ¿por qué no estaba afuera tomando el sol como el resto? solo quería tumbarme en la cama, a recuperarme de tanto trabajo. Quizá solo buscaba un refugio en las letras. ¿Por qué lo había pospuesto tantas veces? Una amiga me dijo hace meses "escribir te desnuda" ; y la verdad es que aún no todos estamos preparados para mostrarnos desnudos ante los demás. Podía mirar desde la ventana cómo volaban las gaviotas, tan libres, tan ellas mismas. El viento moviendo la ropa de los tendederos de lo vecinos, parece un día normal. Mis ojos irritados por el sueño, estando frente al monitor en lugar de estar durmiendo. Abril acaba de entrar y parece que quiere salir volando ya. Parece que el tiempo está pasando muy rápido, y de pronto, ya no quieres hacer tantos planes, quieres vivir todo ya, por si acaso mañana no estés, o la semana qu...

Como Perros y Gatos: Como Ana y Marina

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Eran más de las cuatro de la tarde cuando llegaba Marina a casa de su hermana Ana, por allá en algún barrio de Venezuela. Era un par de morochas nacidas en los años cincuenta. Ya era costumbre tomarse un café acompañado de dos o tres cigarros casi cada tarde juntas. Marina con su andar sobrado, siendo siempre ella misma, mujer sabia, vecina atenta y colaboradora, elocuente y, a veces, un tanto exagerada. - ¡No joda! ¡Cuando Dios pensaba una vaina, era porque papá ya lo sabía! - aseguró Marina alguna vez, recordando lo sabio que fue su padre. Ana un poco más cruda y directa, sin pelos en la lengua, realista, grosera y ordinaria, crítica y consejera, vecina atenta, sincera y transparente a más no poder. El nombre vulgar del pene era su palabrota favorita, podía combinarla como quisiera y aplicarla en cualquier situación. - ¡Ve a ver si te cortas ese g#%#$, c*** de tu madre! - regañaba a su hijo, quien al parecer, ya había engendrado un par de bebés por ahí. Ana y Marina nunca estaban de...

Nuestro Insólito Carmelo

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Ahí estaba Carmelo, en el sofá de su sala, celular en mano, siempre en silencio, para no ser delatado por el tono de los mensajes entrantes. Al mismo tiempo ella, su mujer, entre la sala y la cocina corría por aquí y recogía por allá, alistando todo para ir a trabajar. Él juraba que era un maestro ocultando cosas; ella no estudió actuación pero disimulaba muy bien que ya sabía lo que ocurría entre Carmelo y su "teléfono". Como inspirada por la gran Santa Cristina Maica , la mujer de Carmelo, planificadamente, se dejó deslizar en un affaire con un amigo de éste. Desde entonces ella miraba a su esposo con la sonrisa interna de quien se siente ajusticiada; pero no era suficiente, si él no lo sabe ni lo sufre entonces no es venganza, pensaba ella. Días más tarde, se encontraba ella esperando a su esposo para el almuerzo. Él llegaba con tanta hambre como siempre, mesa servida, listo para probar su primer bocado cuando, ipso facto, ella le advierte amablemente: - Si yo fuera tú no ...

La mente en España y un pie en Venezuela

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"Todo es por mi bien", rezaba aquella frase en la armoniosa voz de Andrea, una argentina detrás del canal de YouTube Escuela de amor y superación. Todo es por mi bien, escuchaba yo repetidamente. Seguidamente vino a mi mente aquel refrán "no hay mal que por bien no venga". Muy dentro de mí, un conflicto malcriado entre el debo, el quiero y el por qué a mi. Por fuera, una vida normal, una sonrisa al saludar y un caminar de pasarela. Hace dos años de haber llegado a España y recordaba la primera noche en este nuevo hogar, una noche en la que iba a dormir sintiendo seguridad y tranquilidad, como quien ha soltado un gran peso que traía en la espalda, y no por aquel bolso tan grande y horrendo en el que metí cosas innecesarias, sino por todo lo que implicaba a nivel emocional el vivir en Venezuela. Dos años después parece que mi estadía llega a su fin, con las ganas de quedarme un tiempo más, pero sin los recursos para hacerlo, y adentro transcurre una pelea callejera e...