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Mostrando las entradas etiquetadas como vida

Se Busca: La recompensa es ella

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     Se me pierde la mirada sin un rumbo fijo, buscando algo que hace mucho se perdió, sin saber cómo ni cuándo. Me pregunto si la robó alguien, o se aburrió de todo este cuento, este teatro de planeta, esta farsa de sociedad. ¿Pero, por qué no me llevó con ella? ¿Por qué no me invitó y ni siquiera me avisó? Al menos para prevenirme, al menos para prepararme...      Ahora yo la busco en los rostros inocentes, pero están sumergidos en la red; en los árboles frondosos que me quedan de camino, pero no me detengo a respirar de ellos porque es hora de volver a casa; en la palabra de Dios, pero no me atrevo a leerla; en mis canciones favoritas, pero nada pasa; así la busco y hago que la busco, y todavía no la encuentro.      Un día se me escapó y no se si volverá, si será temporal, como unas vacaciones; si se cansó de mí, o tan solo quiere darme una lección con su ausencia.      Desde entonces no hay motivación ni una pizca de ilusió...

El Polvo, El Suelo y Los Cristales. Parte 2/4: Reflexiones Fúnebres.

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    Exhausta, después de más de nueve horas continuas de trabajo en el restaurant, me tocaba volver a casa de Doña Blanca, o simplemente Blanca, como prefería que la llamase.      Ese día, además del polvo, el suelo y los cristales, comenzaba la limpieza general. Me percaté de su tendencia a acumular cosas cuando me encontré todo tipo de cosméticos y productos de higiene personal almacenados, la mayoría de ellos totalmente nuevos, sin abrir, otros tantos caducados y muchos otros con el envase amarillento a causa de todo el tiempo que llevaban allí; no por eso dejaba de ser emocionante, después de todo también soy mujer, así que me deleitaba la vista viendo cremas de manos, shampús, aceites, crema para los pies, geles de baño, perfumes de reconocidas marcas en sus cajitas, lociones corporales, labiales y un largo etcétera.     D ebía limpiar el armario del baño donde se guardaban todos esos productos y tenía que volver a colocar cada uno de ellos e...

El Polvo, El Suelo y Los Cristales. Parte 1/4: Dinero Fácil

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     Era mayo de 2023 y la holgura financiera parecía un lujo lejano, perdido en algún rincón de mi memoria. Yo, buscando empleo con más ganas que suerte, cargaba a cuestas una pequeña deuda que se sumaba como un peso extra a los gastos de siempre. Hasta que un día, de improviso, mi hermano se plantó frente a mí con una propuesta: '¿Te animas a limpiar una casa por unas horas?'. No era el plan soñado, pero acepté sin dudarlo; ese pequeño ingreso llegaba como caído del cielo justo cuando más lo necesitaba.      Él ya trabajaba en aquella casa, iba unas cuantas horas diarias para ayudar a la dueña de la casa a levantar y asear a su marido enfermo quien se encontraba postrado en una cama; también solía hacer compras y recados para ella.      El día acordado me presenté en aquel apartamento, ubicado en la tercera planta de un edificio que se notaba antiguo y silencioso, puede que hasta discriminado por los rayos del sol, y allí conocí a Doña Blan...

Mi Tío Rogelio. Capítulo III: Cuentos de Camino

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     Háblame de mi tío Rogelio... le dije a mi Tía Aracelis, quien era la tercera de los seis hermanos y así lo describió:      Él fue un niño muy obediente, olvidadizo como Edwar, su hijo mayor. Su música favorita siempre ha sido la salsa; nunca le oí ni una sola palabrota hasta que fue al servicio militar, pero papá con solo una mirada se lo dijo todo. Durante años no volví a oírle decir malas palabras delante de papá y mamá. A pesar de ser el varón, papá siempre estaba pendiente dónde o con quién podría estar; no lo recuerdo de ser un chico de pleitos ni peleas callejeras, nada de eso. ¡Ah, pero mujeriego toda su vida, eso sí!...        Tía Kary, la menor de los seis, también colaboró en la recolección de anécdotas y me contaba entre risas:       Un día, durante una reunión familiar tu tío Rogelio, mundano y nada religioso como todos nosotros, empezó un debate contra tres muchachas que predicaban el evangelio de Cr...

Mi Tío Rogelio. Capítulo I: Infancia

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     Mi tío nació por allá en los años 60, era el segundo de seis hermanos, entre ellos mi madre, y el primer varón de todos ellos. Si alguien me preguntara cómo le recuerdo, diría que siempre le he visto como un portador del buen humor, de los que cuentan chistes y anécdotas de las que te ríes o te ríes, porque la gracia nació con él. También como un hombre optimista y de valores, que reflejan la crianza dada por mi abuelo y mi abuela.     Si le observo  puedo entender de dónde ha heredado mamá su sentido del humor, y vienen a mi mente las veces que ella contaba anécdotas sobre él, rematando el final con una carcajada, porque mi tío, al igual que todos en este mundo, es un personaje con su propia historia. En confabulación con sus hermanas,  he decidido llamarle Rogelio, pero ahora  serán ellas las que te cuenten sus memorias.    "Tu tío Rogelio fue un niño obediente y pacífico, siempre dentro de casa. De la casa a la escuela y vicevers...

Cronología de una venganza. Parte XI: Final, feliz o no, pero final

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     Emily seguía sin poder cicatrizar las viejas humillaciones recibidas por parte de John, y él seguía siendo un hombre controlador que no veía normal que alguna vez ella tuviera que salir más tarde de su trabajo, o que quisiera hacer nuevas amistades en un lugar donde no tenía a nadie más que a su hija y su marido. Así volvieron las discusiones en las que él siempre dejaba una frase célebre para el recuerdo de ella: yo soy así y si no te gusta es tu problema.           Aunque no era la primera vez que él le decía esas palabras, fue la primera vez qu e ella se detuvo un instante a ver el trasfondo de todo lo que podía entrañar la tan chocante frase. Yo soy así y si no te gusta es tu problema ...  Era la sentencia de un hombre que no veía ningún problema en su forma de ser o actuar, y si lo veía no le importaba; que tampoco tenía la disposición de cambiar o mejorar algo de sí mismo para llevar la fiesta en paz, y que se estaba lavando l...

Cronología de una venganza. Parte X: Reencuentro

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Mayo, 2019. Suele suceder que, justo antes de que amanezca vemos que la madrugada parece más oscura. De ese mismo modo vivió Emily las últimas semanas antes de su inminente viaje, en las que las dificultades económicas arreciaban hasta el punto de haber estado muy cerca de no tener nada qué comer. Haber contado con la ayuda y presencia de sus padres y hermanos fue lo único que hizo todo más llevadero. Junio, 2019. Sin saber los años que pasaría sin volver a su pueblo y con un nudo en la garganta contra el que luchaba internamente por no dejarle salir, se despidió ella de su familia llevando consigo a su hija, inocente de los grandes cambios que se darían en su entorno. Y así, pasando rápidamente la vista por la casa en la que vivió llorando y a veces riendo, las plantas que sembró; el monumento a una virgen y las descuidadas calles y fachadas de la entrada del pueblo, se alejaron las dos para recorrer miles de kilómetros hasta su nuevo destino.      Habiendo pasado por u...

Cronología de una venganza. Parte IX: Intermitencias

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Marzo, 2019. Los días transcurrían sin avisar, sin parar, sin perdonar ni esperar a nadie, haciédose algunos más largos que otros. Pero el tiempo durante su andar parece que juega con la gente, eventualmente se lleva personas de tu vida, te trae gente nueva y unas veces trae de vuelta seres y experiencias que ya se había llevado por su paso.      Así volvió Alessandro a la vida de Emily, como un atractivo ángel caído del cielo; como una tregua que le daba la vida durante la adversidad; o un rayo de sol que le regalaba el cielo después de haber visto tanto llover.      Le conoció muchos años atrás trabajando cerca de él, mucho antes que a John, pero lo que hubo entre ellos fue un asunto intermitente, de aquellos que, por una u otra razón no pueden pretender ser más de lo que ya son; quizá experiencias mágicas que a lo largo de la vida deben ser interrumpidas; puestas en lista de espera; guardadas por si más adelante se pueden revivir, o simplemente olvidada...

Cronología de una venganza. Parte VII: Lóbrega ausencia

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Junio, 2018. Tras la partida de su padre, la pequeña hija de John y Emily atravesaba la terrible etapa de los dos años, con episodios frecuentes de rebeldía, en los que la madre hacía un enorme esfuerzo por mantener la cordura. Aún salía corriendo hasta la puerta principal de su casa cada vez que escuchaba el ruido de una moto o de un carro; mirando hacia uno y otro lado, esperando ver llegar a su padre, para luego darse cuenta de que nunca llegaba nadie.      A menudo, John llamaba a casa pero la niña no quería hablarle, a su corta edad no podía entender cómo, de un día para otro, su padre ya no estaba en casa, reaccionaba molesta y le ignoraba; así permaneció los siguientes tres meses. Julio, 2018. La mañana del quince de julio Emily salió hasta el garaje para toparse con la indignante sorpresa de que le habían robado las ruedas de su carro durante la madrugada. No fue esa la primera vez que fueron víctimas de la delincuencia que se encontraba en pleno auge, pero no h...

Queridos familiares muertos

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     Qué canciones tan bonitas me suenan al fondo... Allí está Phill Collins , que es lo mismo que pensar en mi mamá. Me siento frente al teclado, un poco ida y somnolienta, quizá por haber trasnochado metida en un par de ojos azules, mirando las teclas, la hoja en blanco, como esperando algo, una idea, una aliento, un abrazo de algo que no se ve, o la primera  palabra que me haga empezar, porque hay tanto que quiere salir de mi, que se amontona todo en la garganta y al final no sale nada.      Abro la ventana y me roza el aire fresco, hace un día muy bonito pero yo he preferido encerrarme en mi misma.      Se parece al aire que me soplaba la cara hace cuatro noches atrás, sin ventanas abiertas, ni ventiladores encendidos; solo era yo en medio de una meditación, ojos cerrados pero despiertos, con el cuerpo tan relajado que casi olvido que aún soy de este mundo, debe ser porque a veces no quiero ser de este mundo.      Podí...

Haciendo un trámite en el universo

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Una de estas tardes surgió en mi mente una conversación bastante inusual. -Universo, ¿estás ahí? -pregunté en voz baja y prudentemente. -Siempre estoy aquí  -me respondió el universo con la voz gruesa y un tono de aburrimiento crónico. -Eh, soy yo... -Ya lo se, ¿y ahora qué deseas? -cuestionó. -Es que, fíjate, ahora solo quiero trabajar de lunes a viernes. -Pues eso debes plantearlo a tu jefa, no a mi. -Ya lo se, solo que pensé "si antes se lo pido al universo puede que sea más fácil conseguirlo". -A ver, primero me dijiste que le ibas a pedir los sábados para que tu hija no madrugue eternamente y no se qué más... -Sí, pero las cosas han cambiado... -Se que han cambiado, lo he hecho yo, porque me lo has pedido tú de forma indirecta. Pero tienes que decidirte niña, si no sabes lo que quieres al final acabo enviándote lo que se me antoje, ya sabes cómo funciona esto por aquí. -Lo que se es que te gusta jugar con los humanos. -Bueno, yo no lo diría de esa manera, per...